jueves, 16 de abril de 2015

Los hombres viejos/ Miguel Hernández

             
   

















                   
                      

Nacen puestos de gafas, y una piel de levita,
y una perilla obscena de culo de bellota,
y calvos, y caducos. Y nunca se les quita
la joroba que dentro del alma les explota.

Pedos con barbacana, ceremoniosos pedos,
de su senil niñez de polvo enlevitado,
pasan a la edad plena con polvo entre los dedos,
sonando a sepultura y oliendo a antepasado.

Parecen candeleros infelices, escobas
desplumadas, retiesas, con toga, con bonete:
una congregación de gallardas jorobas
con callos y verrugas al borde del retrete.

Con callos y verrugas, y coles y misales,
la dignidad del asno se rebela en la enjalma,
mirando estos cochinos tan espirituales
con callos y verrugas en la extension del alma.

Alma verruguicida, callicida la vuestra.
Habéis nacido tiesos como los monigotes,
y vivís de puntillas, levantando la diestra
para cornamentar la voz y los bigotes.

Saludáis con el ano, no arrugáis nunca el traje,
disimuláis los cuernos con laureles de lata.
No paráis en la tierra, siempre vais de viaje
por un pais de luna maquinal, mentecata.

Nacéis inventariados, morís previa promesa
de que seréis cubiertos de estatuas y coronas.
Vais como procesados por el sol, que procesa
aquello que señala delito en las personas.

Os alimenta el aire sangriento de un juzgado,
de un presidio siniestro de abogados y jueces.
Y concedéis los pedos por audiencia de un lado,
mientras del otro lado jodéis, meáis a veces.


Herís, crucificáis con ojos compasivos,
cadáveres de todas la horas y los días:
autos de poca fe, pastos de los archivos,
habláis desde los púlpitos de muchas tonterías.

Nunca tenga que ver yo con estos doctores,
estas enciclopedias ahumanas, aplastantes.
Nunca de estos filósofos me ataquen los humores,
porque sus agudezas me resultan laxantes.

Porque se ponen huecos igual que las gallinas
para eructar sandeces creyéndose profundos:
porque para pensar entran en las letrinas,
en abismos rellenos de folios moribundos.

Sentenciosas tinajas vacías, pero hinchadas,
se repliegan sus frentes igual que acordeones,
y ascienden y descienden, tortugas preocupadas,
y el corazón les late por no sé qué rincones.

No se han hecho para estos boñigos los barbechos,
no se han hecho para estos gusanos las manzanas.
Sólo hay chocolateras y sillones deshechos
para estas incoherencias reumáticas y canas.

Retretes de elegancia, cagan correctamente:
hijos de puta ansiosos de politiquerías,
publicidad y bombo, se corrigen la frente
y preparan el gesto de las fotografías.

Temblad, hijos de puta, por vuestra puta suerte,
que unos soldados de alma patética deciden:
ellos son los que tratan la verdadera muerte,
ellos la verdadera, la ruda vida piden.

La vida es otra cosa, sucios señores míos,
más clara, menos turbia de folios, de oficinas.
Nadan radiantemente sus cuerpos en los ríos
y no usan esa cara de múltiples esquinas.

Nunca fuisteis muchachos, y queréis que persista
un mundo aparatoso de cartón estirado,
por donde el cartón vaya paticojo y turista,
rey entre maniquíes de pulso congelado.

Venís de la Edad Media donde no habéis nacido,
porque no sois del tiempo presente ni del ausente.
Os mata una verdad en el caduco nido:
la que impone la vida del siempre adolescente.

Yo soy viejo: tan viejo, que el primer hombre late
dentro de mis vividos y veintisiete años,
porque combato al tiempo y el tiempo me combate.
A vosotros, vencidos, os trata como a extraños.

                    

Trapos, calcomanías, defunciones, objetos,
muladares de todo, tinajas, oquedades,
lápidas, catafalcos, legajos, mamotretos,
inscripciones, sudarios, menudencias, ruindades.

Polvos, palabrería, carcoma y escritura,
cornisas; orinales que quieren ser severos,
y se llevan la barba de goma a la cintura,
y duermen rodeados de siglos y sombreros.

Vilmente descosidos, pálidos de avaricia,
lo que más les preocupa de todo es el bolsillo.
Gotosos, desastrosos, malvados, la injusticia
se viste de acta en ellos con papel amarillo.

Los veréis adheridos a varios ministerios,
a varias oficinas por el ocio amuebladas.
Con el sexo en la boca canosa, van muy serios,
trucosos, maniobreros, persiguiendo embajadas.

Los veréis sumergidos entre trastos y coños
internacionalmente pagados, conocidos:
pasear por Ginebra los cojones bisoños
con cara de inventores mortalmente aburridos.

Son los que recomiendan y los recomendados.
La recomendación es su procedimiento.
Por recomendación agonizan sentados
donde la muerte cómoda pone su ayuntamiento.

Cuando van a acostarse, se quitan la careta,
el disfraz cotidiano, la diaria postura.
Ante su sordidez se nubla la peseta,
se agota en su paciencia la estatua más segura.

A veces de la mala digestión de estos cuervos
que quieren imponernos su vejez, su idioma,
que quieren que seamos lenguas esclavas, siervos,
dependen muchas vidas con signo de paloma.

A veces son marquesas íntimas de ambiciones,
insaciables de joyas, relumbronas de trato:
fracasadas de título, caballares de acciones,
dispuestas a llevar el mundo en el zapato.

Putonas de importancia, miden bien la sonrisa
con la categoría que quien las trata encierra:
políticas jetudas, desgastan la camisa
jodiendo mientras hablan del drama de la guerra.

Se cae de viejo el mundo con tanto malotaje.
Hijos de la rutina bisoja y contrahecha,
valoran a los hombres por el precio del traje,
cagan, y donde cagan colocan una fecha.

Van del hotel al banco, del hotel al paseo
con una cornamenta notable de aire insulso.
Es humillar al prójimo su más noble deseo,
y el esfuerzo mayor le hacen meando a pulso.

Hemos de destrozaros en vuestras legaciones,
en vuestros escenarios, en vuestras diplomacias.
Con ametralladoras cálidas y canciones
os ametralllaremos, prehistóricas desgracias.

Porque, sabed: llevamos mucha verdad metida
dentro del corazón, sangrando por la boca:
y os vencerá la ferrea juventud de la vida,
pues para tanta fuerza tanta maldad es poca.

La juventud, motores, ímpetus a raudales,
contra vosotros, viejos exhombres, plena llueve:
mueve unánimemente sus músculos frutales,
sus máquinas de abril contra vosotros mueve.

Viejos exhombres viejos: ni viejos tan siquiera.
La vejez es un don que cederá mi frente,
y a vuestro lado es joven como la primavera.
Sois la decrepitud andante y maloliente.

Sois mis enemiguitos: los del mundo que siento
rodar sobre mi pecho más claro cada día.
Y con un soplo sólo de mi caliente aliento,
con este soplo dicté vuestra agonía.


miércoles, 15 de abril de 2015

Hacia un nuevo realismo /Josep Renau


¨Con el Surrealismo la representación humana aparece. Pero el espectáculo que ofrece tal intento de humanizar el arte, es sumamente deprimente: el Surrealismo no resucita al hombre, lo desentierra simplemente. El hombre surrealista es el cadáver que pasea cínicamente las lacras horrendas de su corrupción, con la insolencia frenética de un mundo que se resiste a seguir el destino implacable de su desaparición histórica.
En todo el arte contemporáneo no queda del hombre más que un fantasma que no se resigna a morir definitivamente.
La historia de la plástica moderna en esta etapa de la deshumanización, es la historia de la derrota del hombre sobre el intento de transmutar su condición humana en valores abstractos.
El artista, sonámbulo de la libertad en un ambiente cuajado de mitos y espejismos, quiso buscar de por sí y para sí la piedra filosofal de la vida.
Pero esta posición del arte, que erige sus valores como negación del propio mundo en que convive —sobreentendiendo el drama subjetivo del artista como coartada lógica para rehuir la convivencia con una realidad social pervertida y falsa—, no puede mantenerse por más tiempo, porque el subsuelo del ámbito social se estremece ya con profundo dinamismo, que aflora a la superficie, que resquebraja la superestructura yerta de la sociedad capitalista.

El hombre alza de nuevo su voluntad de ser ante la historia, más potente y lleno de razón que nunca. El canto épico resuena de nuevo en el pecho de los pueblos que se alzan por su derecho a la vida y a la libertad, frente a la mascarada trágica de los imperialismos en agonía que oponen la fuerza bruta al libre desarrollo de la humanidad y de la historia. Los dolores del mundo han alumbrado a un hombre nuevo que emerge con potencia geológica, cargado de destino en su albur inmaculado. Y este hombre es el que nace cada día en las trincheras de la lucha contra la antihistoria, es el que cae desangrado sin más gloria ultraterrena que la de haber sentido correr la historia viva por sus venas.
Y caen verticalmente los mitos, las torres de marfil, ante la magnificencia de este drama humano de amor y de odio, de abnegación y menosprecio. El artista queda perplejo ante la situación. El desconcierto produce en su ánimo un primer impulso de temor instintivo por la integridad de su individualidad, por los destinos del arte mismo. Pero el individualismo y el escepticismo están heridos de muerte, porque la dura experiencia le ha convencido de que el problema de la libertad es utópico e insoluble dentro del universo individual, que su solución plena implica una finalidad común y colectiva de todos quienes trabajan y luchan a su alrededor. Y comienza a abandonar su enrarecido reducto para incorporarse a la comunidad viril que le ofrece una aurora esplendorosa de fertilidad.¨
* Fragmento extraído del nº 3 de  la revista ¨Nueva Cultura¨, Valencia, 1937

Situación tensa en RD.

Tras el primer día de la jornada de huelga de 48 horas declarada en varias zonas de República Dominicana, se han reportado 4 manifestantes heridos de bala (entre ellos un menor de 15 años), y un policía muerto tras recibir una bala en la frente durante los enfrentamientos.



http://santiago30caballeros.blogspot.com.es/2015/04/un-policia-muerto-y-cuatro-heridos-en.html
        http://agenda56.com/category/locales

martes, 14 de abril de 2015

Hoy como ayer...

Un 14 de abril como hoy de 1972,  la estudiante de economía y dirigente del Frente Universitario Socialista Democrático, Sagrario Díaz, caía asesinada por la policía de un tiro en la cabeza. Cuarenta y tres años después poco ha cambiado, tras la huelga de 48 horas declarada en varias zonas de República Dominicana, por el Frente Amplio de Lucha Popular y otras organizaciones, ya se han reportado dos manifestantes heridos de bala por parte de la policía y un policía que también ha recibido una tiro en la frente.


http://www.elpulmondelademocracia.com/Locales1.aspx?codigo=15600
https://salcedord.wordpress.com/
https://twitter.com/felabelsede

ELN desmiente acusaciones del ejército colombiano

La guerrilla del ELN ha asegurado que fue el Ejército colombiano y no el grupo guerrillero quien hirió a los ocho civiles de una misma familia, dos de ellos niños, durante un ataque ocurrido el pasado 8 de abril en el municipio de Hacarí, en el departamento de Norte de Santander (noreste). Así mismo, aseguraron que la guerrilla realizó una operación de francotiradores contra la base militar de Guayabal, eliminando a dos soldados e hiriendo a otros dos, antes de replegarse  sin incidencias. Tras el ataque, el ejército respondió con fuego de mortero, fusilería y ametralladora alcanzando al casco urbano cercano, hiriendo a varios civiles.


http://www.elespectador.com/noticias/nacional/eln-senala-fue-ejercito-quien-hirio-civiles-norte-de-sa-articulo-554705

Gorki

¨Las mentiras son la religión de los esclavos y los amos. La verdad es el dios del hombre libre¨ 
Máximo Gorki

jueves, 9 de abril de 2015

Crísis de superproducción/ Leontiev


La sociedad hubo de pasar por no pocas conmociones y catástrofes antes de surgir y afianzarse el régimen capitalista. Pero, las causas de estas conmociones eran entonces las extraordinarias calamidades naturales o sociales: inundaciones, sequías, sangrientas guerras o devastadoras epidemias. De resultas de semejantes catástrofes decaía mucho la producción, se destruían y se aniquilaban los frutos de largos años de trabajo y las masas populares se veían condenadas a la extrema miseria y al hambre.

Ahora bien, nadie más que el capitalismo ha engendrado las crisis de superproducción, cuando crueles privaciones de las masas trabajadoras son consecuencia de que se “han producido demasiadas” mercancías.
No obstante, ¿es verdad que se producen “demasiadas cantidades”  de carbón, grano, ropa, vivienda, etc.? Claro que no. La demanda de grano, carbón y ropa es enorme. No se han producido demasiadas cantidades de mercancías en comparación con la verdadera demanda de los trabajadores, sino en comparación con su capacidad adquisitiva.

Al capitalismo no le preocupa en absoluto la satisfacción de las necesidades de la sociedad. A los capitalistas les interesa otra cosa: la posibilidad de vender las mercancías producidas a un precio que le asegure una ganancia bastante alta.
Y precisamente esta posibilidad es la que desaparece durante la crisis. La gran diferencia entre la suma de mercancías producidas en las empresas capitalistas y la demanda solvente de la población conduce a las crisis económicas de superproducción.

Durante la crisis de 1929-1933, en los EEUU se quemaban el trigo y el maíz en lugar de carbón. Millones de cerdos fueron aniquilados. La cosecha de una parte considerable de algodón se quedó en los campos y se pudrió. En el Brasil se arrojaron al mar millones de sacos de café. En Dinamarca fueron exterminados rebaños de vacas, en Francia e Italia fueron destruidas miles de toneladas de frutas. Las crisis económicas de superproducción son engendro de la contradicción básica del capitalismo. Es, como hemos visto antes, la contradicción entre el carácter social de la producción y la forma capitalista privada de apropiación del producto. La contradicción fundamental del capitalismo condiciona la anarquía de la producción y el consumo limitado de las masas debido a la explotación del trabajo por los capitalistas. La anarquía de la producción capitalista y la explotación del trabajo por el capital hacen inevitables las crisis económicas de superproducción, que conmueven a los países capitalistas. 

En su avidez de ganancia, los capitalistas procuran producir mas mercancías. Caldea este afán la competencia. Y el nivel de consumo de las masas trabajadoras se halla limitado debido a la explotación capitalista, lo que supone la reducción relativa de la demanda solvente, la reducción de la posibilidad de vender las mercancías. La finalidad de la producción capitalista no es la satisfacción de las necesidades de la sociedad, sino la ganancia a cuenta del trabajo no retribuido a los trabajadores. Pero al fin y al cabo, incluso bajo el capitalismo, la producción va ligada al consumo y depende de éste.